La Guerra y la Literatura: a propósito de relaciones ancestrales.

No pretendo remontarme al inicio de las guerras, a la primera guerra. Tampoco es mi intención rescatar aquí la molécula creadora de toda la literatura. Sin embargo, me atrevo a decir que en el génesis de la existencia en la tierra la Guerra y la Literatura ya se tomaban de la mano. La Guerra, siempre pretenciosa, se paseaba por ahí coqueteando y moviendo su cuerpo con sensualidad para que la Literatura voltease la mirada y quedara fascinada con ella. 

Los cristianos cuentan que en la primera guerra de la humanidad, la que se declaró entre la descendencia de Eva y la prole de la Serpiente tentadora, la Guerra le guiñaba el ojo a la Literatura, se tiraban besos y sonrisitas. Cuentan que mientras Caín mataba a su hermano Abel, la Guerra se posaba con sensualidad frente a la Literatura, con la intención de quedar grabada en la memoria de la humanidad, pretendiendo que aquello se repitiera a través de los siglos. 
CC por Erick Wienke
La relación más agitada entre la Guerra y la Literatura fue la que surgió con la tradición grecorromana. Cuentan que hubo una relación de reto entre una y otra: la Guerra se instalaba, se desplazaba, se movía entre miles y miles de soldados; una aquí, otra allá; derramando sangre, derramando honor; en los cuatro puntos cardinales. La Literatura le seguía los pasos, guardaba cada movimiento de la Guerra, guardaba las voces de cada escenario, de cada personaje. Una con la otra: una no era sin la otra. ¿Qué fue primero? ¿La Guerra o la Literatura?

Y así a través del tiempo. Así a través de las culturas y de las naciones. Desde Asia, a través del Medio Oriente, pasando por Europa, descendiendo hasta África, cruzando océanos hasta América y rodeando el globo hacia Oceanía, la Guerra y la Literatura se toman de la mano y se pasean en el parque de nuestro planeta. Se instalan en un lugar. Si se cansan, se mueven a otro. Parecen inseparables pero en ocasiones se dan un tiempo para pensar una acerca de la otra. Y después se unen de nuevo, perpetuando así su presencia en el mundo. 

Los escritores se han encargado de guardar y preservar el tema de la guerra a través del tiempo. Lo han representado en sus múltiples e infinitas formas, lo llevan de un lugar del mundo a otro, lo comparan, lo defienden o lo rechazan. El hecho es que a través del arte, especialmente a través de la Literatura, el tema de la guerra adquiere formas de representación e interpretación en un abanico de posibilidades que parece no tener fin. Con todo, el tema de la guerra en la literatura también ha perseguido distintos fines, objetivos variados. Algunos de ellos son tan variados como distantes uno del otro: exaltar al héroe que lucha en una guerra/denostar al que lucha en la guerra y quitarle el mote de "héroe"; enaltecer las condiciones de la guerra/humillar los motivos que mueven los conflictos; representar la guerra como un elemento de la identidad humana (guerrero por naturaleza)/revelar que la guerra se produce por la falta de humanidad en quienes la promueven.
CC por Misteriddles

De lo que sí podemos estar seguros es de las posibilidades interpretativas que nos ofrece la Literatura respecto a la guerra como tema. Tantos temas y puntos de vista que nos exigen, como lectores, un esfuerzo interpretativo y de reflexión. Es cierto que podemos tomar un libro que hable de la guerra y leerlo con tranquilidad, sin esperar nada de nada. Ni el libro de nosotros, ni nosotros del libro. Pero lo cierto es que existe una invitación implícita a tomar una postura a partir de lo que la lectura nos dice y lo que el mundo en el que vivimos nos narra. Adelaida Nieto ya nos invitaba a leer libros para poder leer el mundo, leer para hacer el amor con la vida. Crear lazos entre la lectura y nuestra experiencia de vida:

"La lectura no es una acción, es una actitud. La lectura es una manera de estar y de actuar en el mundo.  
Leer es un verbo que encierra tantos verbos como seamos capaces de vivenciar simultáneamente: traducir, interpretar, sentir, significar, crear, buscar, descubrir, crecer, alimentar, responder, preguntar, reflexionar, llorar, reír, admirar, rechazar, viajar, volar, aterrizar…" (Nieto)

La Literatura es eso: vibración, movimiento, desplazamiento, quitarse de aquí para ir allá. Antonio Caso en su ensayo Heroísmo Filosófico nos ilustraba la dinámica de la reflexión como el trompo que gira sobre una pequeña punta y cae cuando se acaba la energía que lo impulsa. Así somo como lectores, tenemos que movernos impulsados por ese no sé qué que nos deja balbuciendo. La lectura nos transforma y después de leer un libro, un poema, un microrrelato, ya no somos los mismos porque nuestra experiencia con el mundo ya fue transformada. Caso nos invita a NO ser como la pirámide que se planta sobre su base y ahí permanece, sino a  esa energía que moviliza y hace vibrar las moléculas del ser.

La Literatura, y la guerra como un leit motiv, conforman una simbiosis en la que el beneficio resultante es para los lectores, que entonces adquieren información, referentes, para leer las guerras que están fuera de los libros y asumir una conciencia y un pensamiento crítico: la guerra del narcotráfico, la guerra entre religiones, la guerra contra los pueblos indígenas, la guerra entre clases sociales, las guerras intelectuales, las guerras entre pandillas de barrio, las guerras dentro de las familias... y la lista puede continuar. Es por eso que necesitamos leer libros y aprender a leer el mundo, pues abstenernos de este ejercicio puede convertirnos en seres pasivos ante las injusticias o la crueldad, pero también pasivos (incluso ciegos) ante la justa libertad y la unidad.

La Guerra y la Literatura ahí están, sentadas en las orillas del planeta, dándose besos, mirándose a los ojos, relacionándose. La Literatura luego viene con nosotros y nos sacude. El que lee se mueve. Y finalizo con las palabras de Adelaida Nieto :
"El amor, no las máscaras del amor, construye formas relacionales donde las dos partes son activas, genuinas y por lo tanto actúan desde la libertad y la búsqueda. ¿Conoce alguno otra forma más placentera y más beneficiosa de entablar una relación, quiero decir, de leer?"

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